Aves llegadas con las borrascas

Cómo afectó el tren de borrascas a las aves en la provincia de Jaén

Analizamos el avistamiento de aves poco frecuentes en la provincia de Jaén como la Gaviota tridáctila (Rissa tridactyla) y el Falaropo picogrueso (Phalaropus fulicarius).

Como explico en la entrada anterior (Análisis de las lluvias en la provincia de Jaén), tras más de 25 días de lluvia y fuertes vientos, el impacto sobre la fauna ha sido notable, especialmente sobre la avifauna. Durante muchos días, las aves no pudieron alimentarse ni refugiarse en condiciones adecuadas, lo que probablemente provocó una mortalidad elevada. Desgraciadamente, no disponemos de cifras que permitan dimensionar con precisión la magnitud de este acontecimiento.

Un hecho objetivo es que, durante el tren de borrascas, la migración prenupcial de algunas especies de aves que suelen llegar temprano a nuestras tierras se paralizó. Es el caso de especies como el Avión común occidental (Delichon urbicum) y la Golondrina común (Hirundo rustica).

Si comparamos con las observaciones del mismo periodo del año pasado (2025), vemos que entre el 1 de enero y el 15 de febrero —periodo del río atmosférico— la distribución y frecuencia de observaciones era mucho más amplia (colores morados más intensos) e incluso llegaba a zonas más al norte. Este año (2026), en cambio, su distribución y frecuencia son mucho más bajas, y las aves no alcanzan las mismas latitudes al norte de la península.

Hay que tener en cuenta que el mal tiempo reduce las salidas al campo, lo que provoca menos observaciones y menos observadores, por lo que los datos podrían subestimar la presencia real de estas especies.

Frecuencia y distribución del avión común occidental en enero-febrero del 2025. Fuente: eBird.
Frecuencia y distribución del avión común occidental en enero-febrero del 2026. Fuente: eBird.
Frecuencia y distribución de la golondrina común en enero-febrero del 2025. Fuente: eBird.
Frecuencia y distribución de la golondrina común en enero-febrero del 2026. Fuente: eBird.

Al igual que en el caso del avión común y la golondrina, otras especies también están experimentando un retraso o paralización en su migración. Críalo europeo (Clamator glandarius), Mosquitero ibérico (Phylloscopus ibericus), etc..

Otra consecuencia de las borrascas es la aparición de aves muy poco frecuentes en Jaén, arrastradas por los vientos tierra adentro. Es el caso de la observación realizada por Fátima Garrido y Toni Pons, que registraron una gaviota tridáctila (Rissa tridactyla) y cuatro falaropos picogruesos (Phalaropus fulicarius) en la Balsa de Cadimo.

Estas aves, especialmente la gaviota, son especies eminentemente marinas, normalmente observadas solo en alta mar o desde la línea de costa. A consecuencia de los temporales, son empujadas tierra adentro, algo poco común, ya que generalmente solo se acercan a lagunas o humedales cercanos a la costa. En el caso del falaropo, estas aves son algo más propensas a aparecer en lagunas y humedales del interior, pero aun así no es frecuente que se adentren tanto; en este episodio, su presencia se debió a los fuertes y constantes vientos.

Gaviota tridáctila (rissa tridactyla)

La gaviota tridáctila se encuentra ampliamente distribuida por todas las costas templadas, boreales y subárticas del hemisferio norte. En nuestro país, donde cría la subespecie tridactyla, es poco frecuente y solo se reproduce en el enclave costero gallego de las islas Sisargas.

En invierno y durante los pasos migratorios, las costas españolas reciben grandes cantidades de gaviotas de esta especie que provienen del norte de Europa, las cuales se distribuyen, preferentemente, por los litorales atlántico y cantábrico y, con mucha menor frecuencia, por el mediterráneo.

No es una especie verdaderamente migradora, aunque, tras finalizar la época de cría, se produce una dispersión de las aves europeas hacia las aguas pelágicas del Atlántico. Debido a su distribución invernal en zonas alejadas de la costa, es muy difícil de censar, pero parece bastante probable que sea un invernante común hasta, al menos, la latitud del estrecho de Gibraltar.

En la provincia de Jaén, su presencia es una verdadera rareza. La observación tiene un sabor agridulce: por un lado, es emocionante ver este ejemplar en un lugar poco habitual; por otro, se sabe que, si no llega pronto a su hábitat, su supervivencia estaría comprometida. Esperemos que, tras las borrascas, logre regresar a buen puerto. Cabe destacar que durante la observación se la vio en buen estado de salud, activa y pescando para alimentarse.

Según los datos disponibles, se trata del primer registro en páginas de ciencia ciudadana, aunque no del primero documentado para Jaén. Aunque no se conozca la fecha, sé de un ejemplar fallecido que fue recogido por los agentes de medio ambiente cerca del pantano del Dañador. Es probable que, en temporales anteriores, otros ejemplares hayan llegado a la provincia, pero la falta de información impide disponer de más datos.

Gaviota tridáctila posada. Fotografía realizada el 8 de febrero en la Balsa de Cadimo (Jaén). Fuente: eBird.
Gaviota tridáctila volando. Fotografía realizada el 8 de febrero en la Balsa de Cadimo (Jaén). Fuente: eBird.
Gaviota tridáctila intentando pescar. Fotografía realizada el 8 de febrero en la Balsa de Cadimo (Jaén). Fuente: eBird.

Falaropo picogrueso (Phalaropus fulicarius)

El falaropo picogrueso es una limícola nadadora de hábitos todavía más marinos que otros falaropos. Está presente en las costas de Norteamérica, Groenlandia y Asia que rodean el Ártico. Inverna en mar abierto, muy al sur de sus zonas de cría.

Se trata de una especie migradora, que se desplaza a través de rutas marinas (de forma que se acerca a tierra o a aguas interiores solo en caso de temporal) e inverna en áreas del Atlántico, el Índico y el Pacífico al sur del Ecuador, siempre en zonas con buenas concentraciones de plancton. En España, la migración postnupcial va desde finales de julio a noviembre. En estas fechas, en situaciones de temporal, pueden llegar a las costas cantábricas y gallegas cientos o miles de aves. En cambio, el paso primaveral es poco patente al producirse mar adentro.

En la provincia de Jaén, solo se había registrado previamente una cita en el Encinarejo (eBird) correspondiente a un único ejemplar. Pero la observación de 4 ejemplares al mismo tiempo y en el mismo lugar es algo extraordinario. Es probable que, en otras ocasiones, se hayan producido más observaciones de esta especie en la provincia, pero no ha quedado constancia ni registro alguno.

Falaropo picogrueso posado junto a patos cucharas. Fotografía realizada el 8 de febrero en la Balsa de Cadimo (Jaén). Fuente: eBird.
Dos falaropos picogruesos. Fotografía realizada el 8 de febrero en la Balsa de Cadimo (Jaén). Fuente: eBird.
Dos falaropos picogruesos en vuelo. Fotografía realizada el 8 de febrero en la Balsa de Cadimo (Jaén). Fuente: eBird.

Es probable que no solo hubiera ejemplares en la Balsa de Cadimo, sino también en otras lagunas o pantanos donde se hayan dado circunstancias similares, aunque, debido al mal tiempo, no fue posible muestrear la provincia de manera exhaustiva. Solo esperamos que hayan logrado llegar en buenas condiciones a sus hábitats habituales.

Consecuencias de los vientos: Caída y corta de arboles.

La caída y tala de árboles de gran porte durante episodios de fuertes vientos y lluvias tiene un impacto directo y significativo sobre la avifauna de la provincia de Jaén. Estos árboles, además de constituir una parte esencial del paisaje, cumplen funciones vitales para muchas especies de aves, tanto residentes como migratorias.

Muchas aves forestales y semiurbanas dependen de los árboles maduros para anidar. Las especies utilizan huecos naturales, ramas fuertes o copas densas para depositar sus huevos y criar a sus polluelos. La caída o tala de estos árboles elimina posibles sitios de nidificación, obligando a las aves a desplazarse a zonas con menos recursos o a retrasar su reproducción.

También ofrecen refugio ante condiciones climáticas adversas y protección frente a depredadores. La desaparición de estos árboles deja a las aves más expuestas a la lluvia, el viento y el frío, así como a depredadores terrestres y aéreos. Durante episodios de tormenta, esta exposición puede aumentar la mortalidad, especialmente entre aves jóvenes o debilitadas.

Constituyen una fuente esencial de recursos para muchas aves, ya que albergan insectos, frutos, semillas y otros elementos fundamentales en su dieta. Su pérdida puede reducir drásticamente la disponibilidad de estos recursos, obligando a las aves a desplazarse a zonas más distantes, lo que incrementa el gasto energético y la competencia entre especies.

Por lo tanto, en la provincia de Jaén, las especies de bosque y de ribera que ya enfrentan presión por la fragmentación de hábitats se ven especialmente afectadas. La pérdida de árboles de gran porte altera la estructura del ecosistema, disminuyendo la cobertura arbórea y la heterogeneidad del hábitat, lo que repercute negativamente en la diversidad y abundancia de aves locales. Estas consecuencias no serán plenamente visibles a corto plazo, pero tendrán efectos negativos a medio y largo plazo.


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