Causas y efectos del tren de borrascas en la provincia de Jaén. Enero y febrero del 2026
Este inicio del año 2026 quedará en la memoria de muchos como uno de los comienzos de año más lluviosos de la historia. En la provincia de Jaén, sin descartar algunas incidencias e inundaciones puntuales, el balance ha sido muy favorable, ya que las lluvias han regado el campo y han llenado los pantanos.
Empezamos el año 2026 con una serie de lluvias que se dieron a finales de 2025. Sin embargo, a mediados de enero, una vez finalizadas las fiestas navideñas, el chorro polar ártico se descolgó de su zona habitual y con ello arrastró aire muy húmedo desde latitudes tropicales. Esto provocó la creación de borrascas que se iban fraguando en el Atlántico y que afectaban de lleno al oeste de la península ibérica. Gracias a los fuertes vientos, estas borrascas conseguían penetrar y desplazarse de oeste a este, dejando lluvias en casi toda Andalucía, quedando algo más al margen la provincia de Almería.


Durante estos dos meses, desde el 1 de enero hasta el 14 de febrero, cuando terminó oficialmente el tren de borrascas y la corriente en chorro se desplazó algo más al norte, se registraron en España diez borrascas de alto impacto. Se denominan así por la intensidad y extensión de sus fenómenos adversos, ya que pueden causar daños importantes y riesgos para la población. Estas fueron: Francis, Goretti, Harry, Ingrid, Joseph, Kristin, Leonardo, Marta, Nils y Oriana.
Toda esta cantidad de agua se fue acumulando día tras día. En realidad, la mayoría de los días —salvo en algunas zonas de sierra, donde suele llover algo más al chocar las nubes— las precipitaciones fueron constantes y moderadas, sin grandes acumulados (10–20 litros por día) ni trombas repentinas de corta duración. Esto permitió que el terreno absorbiera el agua de forma progresiva.
Eso sí, también se registraron jornadas con acumulados destacables. Con el paso de las semanas, al no poder absorber más agua, el suelo comenzó a saturarse y el exceso empezó a escurrir superficialmente hacia los arroyos y, posteriormente, hacia los ríos. Fue entonces cuando se produjeron algunas incidencias por la crecida de los ríos, provocando inundaciones puntuales y cierta preocupación ante lo que podría ocurrir si continuaba lloviendo más.


Un aspecto relevante de este escenario extraordinario fue que los pantanos se encontraban casi vacíos. Esto provocó que gran parte de la lluvia acumulada en las cabeceras de los ríos y arroyos pudiera embalsarse y no fluyera directamente hacia el Guadalquivir
Esta circunstancia contribuyó de manera decisiva a que las incidencias e inundaciones fueran menos numerosas y de menor envergadura, sin restar importancia a los daños ocasionados por la lluvia.
Si toda esa agua no hubiera podido ser contenida y hubiese sido desembalsada, la crecida del Guadalquivir a su paso por la provincia de Jaén habría sido histórica. Además, en su curso hacia el mar, los daños habrían sido muy graves, provocando enormes pérdidas económicas e incluso humanas.

La evolución de los pantanos es favorable y las reservas de agua aumentan con el paso de los días. (puede ver el nivel embalsado en este enlace: Confederación ). Por su parte, los ríos van reduciendo progresivamente su caudal, regresando a niveles habituales y disminuyendo así el riesgo de inundaciones.
Otro aspecto negativo de este tren de borrascas ha sido el viento. Las fuertes rachas han derribado centenares de árboles y han provocado daños en infraestructuras civiles. Esto ha ocasionado que, bien por precaución o porque ya habían caído, se hayan talado o se hayan tenido que talar miles de ejemplares, en su mayoría de gran porte.
Esto, a la larga, podrá afectar a diversas especies de aves y mamíferos que viven o crían en este tipo de arbolado, cada vez más escaso tanto en entornos urbanos como en el medio rural.
Finalizado el episodio de lluvias y viento, podemos evaluar que, a pesar de los inconvenientes y las pérdidas para el sector primario, este se beneficiará en los próximos años de unos embalses llenos, acuíferos recargados (y en parte saneados) y de un suelo que permanecerá húmedo durante meses
Sin embargo, quien más se beneficiará será la naturaleza. Sedienta tras años de sequía, ha recuperado fuerza y vigor para afrontar el año con gran exuberancia. Lagos y pantanos llenos; arroyos que llevaban muchos años secos vuelven a mostrar pozas y pequeños hilos de agua que nutren de vida sus orillas. Charcas y lagunas que hacía años no se veían con agua se llenarán de vida y de cantos con la llegada de la primavera. Incluso han reaparecido lagunas cuya existencia muchos ya desconocían.
En definitiva, un respiro para esta provincia, acostumbrada a mirar al cielo pidiendo más lluvia y que, por unos días, incluso ha llegado a preguntarse cuándo dejará de llover.
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